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¿Es Dios Transgénero?

Mi primo Camilo me pasó el siguiente artículo publicado en el New York Times titulado “Is God Transgender? – ¿Es Dios Transgénero? (http://www.nytimes.com/2016/08/13/opinion/is-god-transgender.html?smid=tw-nytimes&smtyp=cur&_r=0) y, como suele hacer, me puso a pensar. Escrito por un Rabino, el articulo presenta la idea de que en la antigüedad Dios no era hombre, era una entidad fluida que abarcaba tanto lo femenino como lo masculino. La evidencia se encuentra en el uso de los artículos de género en la biblia hebrea (leída en el idioma original):

” In fact, the Hebrew Bible, when read in its original language, offers a highly elastic view of gender. And I do mean highly elastic: In Genesis 3:12, Eve is referred to as “he.” In Genesis 9:21, after the flood, Noah repairs to “her” tent. Genesis 24:16 refers to Rebecca as a “young man.” And Genesis 1:27 refers to Adam as “them.”

El lenguaje utilizado al hablar de género es altamente fluido- Se habla de Eva como ‘él’, de Adan como ‘ellos’, y se refiere a Rebeca como un ‘jóven muchacho’. Mordecai es mostrado amamantando a su sobrina Esther, y en Isaías 49:23 se habla de los futuros reyes de Israel como ‘reyes amamantadores’.

Ahora, la Iglesia Católica se ha dedicado a través de la historia a reprimir la sexualidad (la de ambos géneros, aunque la femenina en particular), a hacernos sentir que es algo sucio, impuro, y que solo una mujer ‘virgen’ es digna de Dios. El hecho de que Dios sea visto como un ‘padre’, es decir como una entidad masculina, no es fortuito tampoco. Al leer la perspectiva del autor del artículo del NYT, me pareció que en la antigüedad la sexualidad y el contacto profundo con el cuerpo era algo bello y espiritual, algo de los dioses. También me quedó claro que ningún sexo era visto como superior, sino que un ser superior se creaba al fusionar en uno lo femenino y lo masculino:

In the ancient world, well-expressed gender fluidity was the mark of a civilized person. Such a person was considered more “godlike.” In Ancient Mesopotamia and Egypt, the gods were thought of as gender-fluid, and human beings were considered reflections of the gods.  

En el mundo antiguo una persona que se movía con facilidad entre los géneros era una persona más civilizada, más parecida a los dioses. Los mismos dioses eran entidades que no pertenecían exclusivamente ni a lo femenino ni a lo masculino, y los humanos no eramos más que pálidos reflejos de estos seres superiores.

En la modernidad, por el contrario, hemos visto a las personas de género fluido o transgénero como raros, peligrosos, sucios: errores. Pero es ahora la ciencia la que nos muestra que no solo no es así, si no que todos estamos moviéndonos en algún punto del espectro de la sexualidad:

Scientists now tell us that gender identity, like sexual orientation, exists on a spectrum. Some of us are in greater or lesser alignment with the gender assigned to us at birth. Some of us are in alignment with both, or with neither. For others of us, alignment requires more of a process.

Tanto la identidad sexual como la orientación sexual existen en un espectro, no en dos cajas separadas cómo hemos creído durante tanto tiempo. Algunos estamos más alineados con el sexo que se nos asigna al nacer, otros con el opuesto, o incluso con ambos. Todos nacemos en algún punto de este espectro, y podemos movernos a través de él. Es por tanto, un proceso. La sexualidad no es estática. Una persona sí pude moverse y explorar.(Para los que les interese adentrarse más en este tema les recomiendo esta Ted Talk: https://www.youtube.com/watch?v=VAJ-5J21Rd0)

¿Qué pasó, entonces? ¿En que punto de la historia pasamos de admirar y respetar a las personas que se mueven a través del espectro de la sexualidad a oprimirlas y despreciarlas? Como dice también el autor del articulo, causa mucha tristeza ver cómo se utilizan argumentos religiosos para defender prejuicios sociales: I’m a rabbi, and so I’m particularly saddened whenever religious arguments are brought in to defend social prejudices. 

Jesús, estoy segura, hubiese defendido con todas sus fuerzas a los que luchan por su derecho a ser ellos mismos. Estoy segura de que se pondría furioso con aquellos que utilizan su nombre para oprimirlos, discriminarlos e incluso, en algunos casos, matarlos. La sociedad, creo, espero, está pasando por una especie de renacer, estamos adquiriendo una nueva claridad mental en la que la espiritualidad será una herramienta para crecer todos los días, no un ancla de dogmas que nos mantenga para siempre iguales.

Pero lo realmente importante, es entender que nuestras nociones de identidad sexual son un fenómeno moderno- como dice Camilo. Lo que hoy consideramos anormal era normal en la antigüedad. Podría ser que de podernos ver hoy, los antiguos calificarían de anormales las más ordinarias de nuestras costumbres. Como la sexualidad humana, las costumbres y culturas cambian, evolucionan. Nuestras creencias son producto de los tiempos en los que vivimos. No vienen ni de dios, ni de la antigüedad.

 

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