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IntensaMente!

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Pixar, cómo te extrañaba. Entré a ver esta película con mi hermana (también adulta) a un teatro repleto de niños pequeños. Ok, Valentina, respira profundo. Es posible ignorarlos. Inhala, exhala. Muy bien. Entiende que es una película para niños, va a haber niños en el teatro. ¿O acaso prefieres esperar a verla en Netflix? Las dos sabemos que te mueres de ganas de verla desde que salió el trailer (que no has visto), así que cállate y concéntrate en la pantalla. Perfecto. Ahora sí podemos empezar.

Después de un par de insufribles cortos de películas diseñadas por adultos que creen que los niños son idiotas, empezó Intensamente (Inside Out). Había escuchado muy buenas críticas, por ejemplo que fue todo un éxito en Cannes, pero no había visto ningún trailer por que quería sorprenderme, lo mismo que hice cuando vi Up! (que a riesgo de que me lapiden no me gustó tanto) y Toy Story 3 (que me pareció absolutamente genial). Si no se han visto la película DEJEN DE LEER YA MISMO.

¿Siguen leyendo? Ok. O ya se vieron la película o simplemente no les interesa el factor sorpresa, lo cual sería una lástima. Intensamente es una de esas películas que solo se van a poner mejores con el tiempo. La historia parte de una premisa muy simple: ¿Alguna vez se han preguntado qué pasa dentro de la cabeza de alguien? Bueno, aquí vemos dentro de la cabeza de Riley, una niña de once años que acaba de mudarse de un extremo del país al otro dejando atrás todo lo conocido. Su vida se está volviendo más compleja y las emociones menos claras. Crecer es duro, y esta espectacular película nos muestra de una forma sutil y divertida por qué a veces es tan difícil definir cómo nos estamos sintiendo, y por qué sentimientos como la tristeza y la alegría son más profundos cuando se complementan. Una memoria feliz puede ponernos tristes cuando pensamos que ese momento no va a volver nunca. Un momento triste puede llevarnos a aceptar el cambio. Cuando nos dejamos llevar por la furia hacemos cosas de las cuales nos arrepentimos después. El sarcasmo viene del disgusto y la duda viene del miedo. Dentro de la cabeza de Riley está el cuartel general y aquí viven las cuatro emociones principales: Alegría, Tristeza, Furia (mi favorito) y Temor. Riley se define a sí misma como una niña feliz por lo cual Alegría está siempre empeñada en hacer de todas las situaciones una fiesta, así sean absolutamente espantosas. A través de estas emociones entendemos como obligarnos a sentirnos de una manera para complacer a los demás solo empeora las cosas. Alegría está tan empeñada en que Riley SOLO sea feliz que se niega rotundamente a permitir que Tristeza cree un recuerdo central, que son la base de la personalidad de Riley. Es así como estas dos emociones terminan perdidas en la memoria a largo plazo, dejando a Riley a cargo de Temor, Disgusto y Furia. Desastre absoluto. Riley está confundida, no quiere estar triste para no molestar a sus papás, pero por más que lo intenta le es imposible ser genuinamente alegre. Esto es lo que más me gustó de esta película. Logra juntar una historia totalmente humana con una fantasía. Es Pixar en su máxima expresión. Historias profundas y conmovedoras con una animación que da gusto ver. Los personajes tienen un arco de desarrollo perfecto y completo, sobre todo Tristeza (que aprende por qué Riley la necesita) y Alegría (que entiende que la felicidad sin razón no tiene sentido).

A mí, que ya soy grande, me sonaba todo cierto. De niña mis emociones eran más blanco y negro. Crecer implica mezclarlas y crear grises. De una cosa estoy segura, mi cuartel general debe ser un desastre absoluto y debe haber una cárcel de emociones con escapes periódicos que vuelven todo un caos.

La forma como los animadores resuelvan cada aspecto de la personalidad de Riley desde su gusto por el hockey, pasando por la forma como se crean los sueños, seguido por el oscuro subconsciente es, y lo digo en todo el sentido de la palabra, genial. Intensamente es, sin lugar a dudas, mi película de Pixar favorita hasta el momento y una de mis películas favoritas de todos los tiempos. Con momentos conmovedores y otros que me hicieron reír en voz alta, esta película nos lleva a un verdadero viaje a través de lo que quiere decir pasar de la niñez a la adolescencia, y disfruté cada minuto. Si algún día tengo hijos, me gustaría mostrarles esta película. Los niños son humanos pequeños y son inteligentes. Esta película no es condescendiente. Los niños se van a reír y la van a pasar bien, pero también se van a llevar el mensaje de que incluso las emociones que no nos hacen sentir tan bien en el momento son necesarias y están ahí para cuidarnos. Esconderlas no es bueno. Para los adultos como yo que les fascina la animación, no solo va a ser divertida, sino que les va a recordar lo complejo que era sentirnos como mosca en leche en esa espantosa edad cuando ya no se es un niño pero tampoco un adulto. En fin, para mí Intensamente es un clásico. Muy pero MUY recomendada.

P.D: Cuando se acabe la película no se paren de la silla, al final hay una secuencia genial que nos muestra, entre otras cosas, por qué los gatos están locos 😉

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