cine.

Reflexión sobre El Abrazo de la Serpiente

Recuerdo muy bien un día, tenía tal vez once años, cuando una niña del colegio me dijo que mi pelo era horrible, que parecía una india. Era una niña odiosa que aprovechaba cualquier cosa para insultarme a mi y a mi pequeño grupo de amigas, pero recuerdo también que en ese momento pensé ¿india? ¿por qué india? los indios tienen el pelo liso y negro, mi pelo es crespo y alborotado. Hasta hoy en día me da envidia el pelo de las arahuacas o las wayuu, me ahorraría mucha plata en keratinas y planchas para alizar si tuviera el pelo como ellas, eso es seguro. A medida que fui creciendo entendí que el india no tenía nada que ver con mi pelo, era simplemente una palabra que esta niñita odiosa usaba para decir fea o loba.

Nuestra historia está más llena de guerra que de paz. La conquista, la colonia, la independencia, luego las múltiples guerras entre los criollos independistas, las guerras bipartidistas y las guerrillas, nuestro país ha visto más sangre derramada que corriendo por venas vivas. Y entre toda esta historia está el genocidio de las comunidades indígenas. El racismo está metido hasta los huesos de nuestra sociedad, tanto que muy pocos conocen la lucha de estos pueblos por reafirmar su identidad y por defenderse de un país inventado, de una gente violenta que se cree superior, de una sociedad que los veía como poco más que animales. La lucha de los pueblos indígenas del Amazonas y de la Orinoquía era por defender su misma humanidad.

Cuando me leí El viejo que leía novelas de amor me pareció curioso que los personajes indígenas no tenían nombre. Sus muertes apenas ameritaban un par de líneas y no parecían tener impacto alguno en los otros personajes. Los indígenas siempre son caracterizados muy superficialmente, como chamanes místicos, o como los malvados, o los guías que no tienen lineas ni personalidad. No en  El Abrazo de la Serpiente. Aquí Karamakate es un personaje con heridas muy profundas, conflictos complejos y un arco de desarrollo completo y conmovedor. Es el último de su pueblo que fue asesinado por los colombianos. Es un guerrero y un pensador, un médico y un artista. Pero también tiene rabia, se desquita con las personas equivocadas. Tiene dudas y su viaje es de alguien que busca primero perdonar y después ser perdonado.

Basada en los diarios de Theodor Koch-Grunberg y Richard Evan Schultes esta película nos muestra un Amazonas que ya no existe. Muestra lo fácil que es olvidar. Muestra la tortura a la que eran sometidos los indígenas por las caucherías. Rafael Uribe Uribe defendía el trabajo forzado de los indígenas en estas puesto que consideraba que poner a un hombre blanco a explotar caucho sería un paso atrás en la evolución. Nuestro mundo ha sido tan cruel con las personas de diferente piel que lo menos que podemos hacer es recordar y aprender.

En este país miodecirle a alguien indio es un insulto. Ahora que he tenido más tiempo para leer, hablar y pensar con muchas personas, entre ellos algunos indígenas, cuando alguien me dice india yo les miro a la cara con una sonrisa y les digo ‘gracias’.

Si no han visto esta película, véanla. No se van a arrepentir. Es emocionante, triste y al final esperanzadora. Siempre es posible cambiar el camino en el que estamos si descubrimos que hay uno mejor. Eso es, entre muchas cosas, lo que yo me llevé de esta historia.

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